Leyendo hoy 65ymás, me paro en un artículo de opinión de Blas Esteban, presidente de CEATE, en el que pone sobre la mesa la cruda realidad de una situación de las asociaciones de personas mayores.
Mi primer comentario es sobre el sorpresivo resultado de una recogida de firmas iniciada por Carlos San Juan. Me parece a mí que es el reflejo del hartazgo social sobre los reiterados abusos de la banca.
Acertó en el momento oportuno y el resultado ha sido el revulsivo de lo que se estaba convirtiendo en una indecente actuación de los bancos, sobre todo con las personas de más edad. Fue una estupenda carambola que inició un cambio sustancial. Por suerte para nosotros.
Es cierto que las asociaciones de mayores no son líderes sociales, pero entiendo que es consecuencia de la propia evolución de una población que ha tratado y trata de hacernos invisibles o, al menos, personas molestas y una pesada carga económica.
También es cierto que las asociaciones se han quedado, en una inmensa mayoría, ancladas en una situación de comodidad. Es más fácil organizar comidas, excursiones, viajes y actividades de ocio, que salir a las calles, reivindicar, dar la cara, exigir a los cargos públicos…
Eso requiere una lucha lenta pero indispensable. Y se precisa compromiso y renovación.
Pero sigue existiendo una situación real:
llegada la hora de ponerse al frente de una asociación, de asumir responsabilidades, hay dos trabas permanentes, no en todos los casos, pero si muy frecuentes:
Una, quienes llevan mucho tiempo al frente de bastantes asociaciones se resisten a dejar “su obra” en manos ajenas.
Dos, es muy difícil encontrar personas que decidan dedicar una parte importante de su tiempo libre a adquirir el compromiso de trabajar para los demás. Indudablemente es más cómodo que nos den las cosas hechas y que la defensa de los derechos las vayan haciendo otros.
Y que conste que no estoy hablando de memoria. Lo veo mucho más a menudo de lo que desearía.
Julio Méndez Menéndez de Llano, presidente de la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Lugo.