La palabra Edadismo procede del inglés “ageism” y hace referencia a la discriminación por edad, una forma de prejuicio contra las personas por su edad biológica.

El término “Edadismo” nació en la década de 1960 donde el Dr. Robert Butler, un eminente gerontólogo, establece que el termino edadismo hace referencia a la discriminación que se ejerce hacia las personas mayores en la sociedad actual. Para Butler, esta discriminación consta de tres elementos:

  • Actitudes hacia las personas mayores, la edad avanzada y el proceso de envejecimiento (creer que son una carga para la sociedad).

  • Prácticas discriminatorias hacia estas personas (tomar decisiones por ellas).

  • Políticas y prácticas institucionales que contribuyen a perpetuar estos estereotipos (restringir el acceso a determinados tratamientos).

Es a partir de 2015 en adelante cuando el término Edadimo comienza a tener más protagonismo, pues el mundo actual está cambiando y la población mundial envejece a ritmos nunca conocidos.

El 18 de marzo de 2021, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó el primer informe mundial sobre edadismo, «Una conversación mundial sobre edadismo», en el que se habló sobre cómo pensamos, sentimos y actuamos en relación a la edad y el hecho de envejecer, y se destacó por qué hablar de edadismo es importante y cómo podemos abordarlo.

En España, en diciembre de 2021 La Real Academia Española (RAE) incluyó entre sus novedades las palabras ‘edadismo’, definiéndola como “Discriminación por razón de edad, especialmente de las personas mayores.”

El edadismo surge cuando la edad se utiliza para categorizar y dividir a las personas por atributos que ocasionan daño, desventaja o injusticia, y menoscaban la solidaridad intergeneracional.

De esta manera la acepción del término edadismo según la OMS, debe ser entendido como los prejuicios, estereotipos y discriminaciones hacia las personas por razón de la edad.

“No se puede tratar el envejecimiento como una enfermedad, sino como una etapa de

la vida en la que la enfermedad puede aparecer”

Roberto mayordomo, 1963

Los primeros enfoques sobre el envejecimiento nacen entre los años 1950 y 1970, donde se enfatizan los aspectos negativos de la vejez, centrándose en el retraimiento o aislamiento de las personas  mayores, así como en la pérdida de roles o de posición social (Celade, 1999).

Dicho enfoque, sobre la «conducta adecuada a la edad», se empezaron a estudiar por primera vez en 1960 por sociólogos norteamericanos que encontraron que los miembros de una determinada sociedad mantenían unas creencias compartidas acerca de lo que era apropiado para cada edad (Neugarten, Moore y Lowe, 1965).

Sobre estos primeros estudios psicosociales, cabe destacar:

La teoría de la comparación social (1954)inicialmente propuesta por el psicólogo social Leon Festinger, que decreta que las personas evaluamos nuestras propias opiniones, capacidades y habilidades comparándolas con las de los demás. 

2º La Teoría de la Identidad Social( iniciada en 1959), sirvió de precedente para el desarrollo de nuevas investigaciones y corrientes teóricas vinculadas al comportamiento grupal y a las relaciones interpersonales. Henry Tajfel inició sus trabajos en la década de los 50, donde puso en evidencia el efecto de la categorización, es decir, de cómo los grupos desarrollan conductas de discriminación grupal solo por el hecho de recibir la premisa de que pertenecen a “X” grupo y no a otro.

3º La teoría de la actividad (Cavan, 1962; Havignhurst & Albrecht, 1953), sostiene que cuanto más activas sean las personas mayores, mayor satisfacción obtendrán en su vida el concepto de sí mismo está relacionado con los roles desempeñados. 

A partir de la década de  los 70 hay un parón en las investigaciones y es en la década del 90, cuando  comienzan a aparecer interesantes teorías y estudios que parten de un enfoque de la vejez como etapa vital; como una etapa más de la experiencia humana y que puede y debe ser considerada una fase positiva del desarrollo individual y social.

Es a finales de esta década (1990) cuando el término envejecimiento activo fue acuñado por la OMS donde su objetivo fue ampliar la visión de lo que hasta entonces se conocía como envejecimiento saludable, cuyo énfasis quedaba en los factores sociosanitarios y de salud.

 Los nuevos enfoques evitan centrarse en el contexto tradicional de pérdidas y ponen más énfasis en el desarrollo de oportunidades y cambios sociales, que brinden a las personas mayores posibilidades de potenciar sus recursos individuales.

La gran realidad del mundo actual es que la población envejece y la sociedad está cambiando a una gran velocidad, Según la Organización Mundial de la Salud, entre los años 2015 y 2050, la proporción de población con más de 60 años pasará de 900 a los 2.000 millones de personas, un aumento de casi un 22 %, exponencialmente mayor en los países desarrollados, donde la esperanza de vida se eleva y también en entornos como el medio rural donde su población joven emigra.

A lo largo de la historia de la humanidad se puede apreciar, que  no sólo ha ido aumentando la esperanza de vida, sino también han variado los diferentes modelos culturales más relevantes y base de nuestra cultura actual(época clásica, época feudal, etc) y todos  estos modelos han ido otorgando un valor distinto a las personas mayores en función del modelo de sociedad imperante en cada momento.

De esta forma, la visión de las personas mayores ha variado desde posiciones de gran respeto, bien por su experiencia, sabiduría o autoridad, a posiciones centradas en el declive y el deterioro físico y psíquico.

En España actualmente hay en torno a nueve millones de personas mayores de 65 años; de estas, más de un millón y medio son mayores de 85 años. Y esta es la tónica en todo el mundo occidental, que está provocando cambios importantes en nuestras sociedades. 

En los países de la Unión Europea, el envejecimiento crece de forma muy homogénea, a diferencia de otros países con población más joven, que tienen una tasa muy elevada de natalidad. 

Alana Officer, Coordinadora del Departamento de Envejecimiento y Ciclo de Vida de la OMS, señala: “El envejecimiento de la sociedad puede ser positivo si conservamos mejor la salud con la edad. Pero, para ello, debemos desprendernos de los prejuicios contra las personas mayores. El edadismo puede adoptar muchas formas. Lo vemos en los medios de comunicación, cuando presentan a los ancianos como personas frágiles, dependientes y alejadas de la realidad; en algunas prácticas discriminatorias, como la limitación de los servicios sanitarios que se presta a las personas mayores, y en políticas institucionales, como la jubilación obligatoria a determinada edad”.

Se hace necesaria una visión del envejecimiento como una etapa más de la vida, ya que la edad es una de las primeras características que observamos en las demás personas, de hecho, uno de los comportamientos edadistas más habituales consiste en infantilizar a las personas mayores, es decir, tratarlas como si fueran niñas o niños y no como personas adultas con la capacidad y el derecho de decidir sobre su propia vida.

Es importante contribuir, desde todos los sectores, en mejorar la calidad de vida de las personas mayores, lo que considera entre otras cosas, derribar mitos y prejuicios en torno a vejez.

En un primer momento, desde los organismos internacionales , así como en la carta magna de España, el concepto de discriminación , tiene una consideración general y no especifica edad , como objeto de discriminación y es a raíz de la entrada en el siglo XXI , debido al envejecimiento de la población mundial,  cuando empiezan a iniciarse políticas públicas de más calado para las personas mayores , así como a acuñar el término edadismo de una forma mucho más generalizada.

En La Costitucion Española de 1978  en su articulo 14 expresa “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, donde no hay ninguna mención expresa a  discriminacion por  edad.

Sin embargo, cabe destacar la aprobación de la Ley 15/2022, de 12 de julio, Ley integral para la igualdad de trato y la no discriminación. Es la primera ley española que en su articulado introduce específicamente la edad como motivo de discriminación en su articulo 2, dictamina “Se reconoce el derecho de toda persona a la igualdad de trato y no discriminación con independencia de su nacionalidad, de si son menores o mayores de edad o de si disfrutan o no de residencia legal. Nadie podrá ser discriminado por razón de nacimiento, origen racial o étnico, sexo, religión, convicción u opinión, edad, discapacidad, orientación o identidad sexual, expresión de género, enfermedad o condición de salud, estado serológico y/o predisposición genética a sufrir patologías y trastornos, lengua, situación socioeconómica, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, 

También, y previamente a esta normativa, varias Comunidades Autónomas han generado legislación vinculada a la atención y a la protección de las personas mayores, con una visión más asistencialista. 

El año 2015, todos los países miembros de Naciones Unidas firmaron la Agenda 2030, un compromiso internacional para hacer frente a los principales retos sociales, económicos y medioambientales de la globalización. Para avanzar hacia unas sociedades futuras más justas, sostenibles e inclusivas, la Agenda 2030 establece 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

ROMPE CON EL EDADISMO

Lo primero que debemos hacer es cuestionar los estereotipos y prejuicios que tenemos sobre las diferentes edades. Debemos analizar por qué pensamos de cierta manera y si estas ideas son realmente ciertas o son solo suposiciones.

Debemos relacionarnos con personas de diferentes edades para conocer sus puntos de vista y aprender de sus experiencias. Debemos evitar juzgar a las personas por su edad y en su lugar, valorarlas por su personalidad, habilidades y logros.

Debemos evitar el lenguaje discriminatorio que se utiliza para referirse a las personas mayores, como «viejos» o «ancianos». En su lugar, podemos utilizar términos más respetuosos y valorar su edad como una parte importante de su experiencia de vida.

Debemos participar en actividades que promuevan la interacción intergeneracional, como voluntariado, actividades deportivas o culturales. Estas actividades pueden ayudar a romper los estereotipos y prejuicios por edad.

Debemos promover la inclusión de las personas de todas las edades en la sociedad, en lugar de excluir a las personas mayores de ciertas actividades o trabajos. Debemos valorar su contribución a la sociedad y reconocer que aún tienen mucho que ofrecer.

Debemos educarnos continuamente sobre la discriminación por edad y trabajar en nuestra propia conciencia sobre este problema. Debemos aprender sobre los estereotipos y prejuicios por edad y cómo podemos combatirlos.

Edadismo

La importancia del lenguaje :

El lenguaje es un recurso de la cultura y el habla una práctica cultural. La forma en que hablamos sobre el mundo afecta a la manera de explicarlo y comprenderlo. Y el mundo existe a través del matiz de las palabras. “Es en y por el lenguaje como el hombre se construye como sujeto” (Benveniste, 1984, p. 180).

Desde esta perspectiva del lenguaje, el edadismo se encuentra naturalizado y es  generalmente inconsciente. Su carácter implícito limita el ejercicio para identificar sus diversas manifestaciones.

En este sentido hay que admitir que reconocer el edadismo no es sencillo, ya que muchas actitudes edadistas están interiorizadas, naturalizadas y aceptadas socialmente. Además, muchas de estas actitudes parten de buenas intenciones o de una sobreprotección de las personas mayores, pero que se basan en la idea de que no son capaces de hacer o decidir por sí mismas.

Es preciso reconocer y comprender estos marcos de referencia que orientan nuestra realidad, pues debemos de cambiar nuestra forma de expresarnos que será el inicio del cambio de paradigma sobre los discursos edadistas, pues los prejuicios y estigmas por cuestiones de edad, son un constructo social que debemos abordar cada persona individualmente a modo de reflexión con el objetivo de iniciar un verdadero cambio sobre el edadismo en nuestra sociedad.

“La lengua re–produce la realidad… La realidad es reproducida de nuevo por medio del lenguaje” (Benveniste, 1984).

Debemos despertar nuestra conciencia y hacer ver a los distintos actores de la sociedad(individuos, medios de comunicación, administración pública,etc) que para romper con el edadismo , se necesita romper con nuestros prejuicios y estereotipos por cuestiones de edad.

Dichos prejuicios y estereotipos están instaurados en nuestro imaginario colectivo , por lo que debemos de convertirnos en activistas en nuestro dia a dia e intentar  “abrir conciencias” sobre el Edadismo a las distintas personas con las que interactuamos,siempre desde un discurso sin confrontación.

Edadismo

REFERENCIAS CONSULTADAS

«Indicadores de Estructura de la Población» del Instituto Nacional de Estadística (INE) 2020.

«La discriminación por edad de las personas mayores». Imserso 2022

«Informe mundial sobre el edadismo». OMS 2021

«La historia de la vejez. Ensayos: revista de la Escuela Universitaria De Formación del Profesorado de Albacete». Carbajo, M. D. C. (2008).

«Constitución Española». Boletín Oficial del Estado (311),Gobierno de España (1978).

«Ley 15/2022, de 12 de julio, integral para la igualdad de trato y la no discriminación». Boletín Oficial del Estado, miércoles 13 de julio de 2022. Gobierno de España (2022). 

«Las múltiples caras del edadismo: Empleo y seguridad en los ingresos». HelpAge España (2021).

«Indicadores demográficos básicos». 2020. INE

«Programa Interreg España-Portugal». (POCTEP) 2021-2027

«Ageism: A Foreword».R. Butler.Journal of Social, 36 (1980).

«Problemas de lingüística general». E.Benveniste (1984).

«Barómetro UDP – Informe sobre discriminación en el estado de alarma». Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados España (2020).

 «Ageism in América» The International Longevity Center y financiado por Open Society Institute

 «Antecedentes teóricos del envejecimiento activo» Dra. María Julieta Oddone

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