Síntomas del abuso de influencia

Los datos muestran que los juristas y los servicios sanitarios y de protección tendrán mucho trabajo en un futuro muy próximo determinando si sus clientes han obrado en libertad en asuntos tales como contratos, compras, poderes, testamentos u otros actos jurídicos o, por el contrario, han sufrido abuso de influencia. La Seguridad Social, basándose en datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), estima que en 2020 España tendrá una población de 45,3 millones de habitantes, 774.000 menos que en la actualidad. Por grupos de edad, prácticamente habrá un millón de mayores de 65 años.

Esta progresión continuará, haciendo que la población de más de 65 años alcance a ser un tercio del total antes del 2045. Sin embargo, en el caso de las personas mayores, la dificultad estriba en que el abuso de influencia no sólo es un concepto psicojurídico, sino que implica el mundo de la geriatría, la neurología y la psicología sanitaria.

¿Quién puede abusar de los mayores?

El abuso puede venir de diversas fuentes y, especialmente en lo que aquí nos referimos, de aquellas personas con las que tiene establecida una especial relación de confianza o dependencia. Sería el caso de los cuidadores, los familiares o los profesionales sanitarios y sociales con los que se relaciona. En el número de febrero de 1933 de la revista The British Medical Journal se puede leer que el asunto que nos ocupa era ya motivo de preocupación y debate donde se valoraba la legitimidad de los regalos que puede recibir un médico de un paciente, en una situación en la que éstos se encuentran en momentos de gran debilidad física y mental. Enfermeras, psicólogos, educadores, sacerdotes o asesores fiscales pueden ser otros profesionales que, aprovechando su especial posición de confianza, pueden llevar a cabo estas conductas de abuso.

Reconocer el abuso en los mayores

En noviembre de 2013 los jueces del Tribunal Correccional de Burdeos retiraron los cargos por abuso de confianza y debilidad contra el ex presidente de Francia Sarkozy por falta de pruebas. Estaba acusado, junto con otras diez personas más, entre las que se encontraba el tesorero de su campaña electoral de 2007, de aprovecharse de la demencia senil de la heredera de L´Oréal para financiar su campaña electoral con donaciones fraudulentas a su partido.

El riesgo de abuso en las personas mayores y en todas aquellas personas que debido a sus problemas de salud, debilidad física o dependencia se encuentran en una situación vulnerable tiene características específicas. Así, a las estrategia habituales que utilizan videntes y vendedores tenemos que sumar la soledad y las enfermedades subyacentes como variables relevantes en estos casos y como, estrategias específicas: El desarrollo de una mentalidad de asedio; el aumento artificial de la dependencia; la generación de apremio; el aislamiento; la manipulación de la realidad y las emociones; y la desinformación. Pondremos un ejemplo de alguna de ellas para mostrar cómo funcionan.

¿Cómo se manipulación de las emociones?

En la Encuesta de Condiciones de Vida que anualmente elabora el INE un promedio del 25% de los mayores de nuestro país se siente sólo. La soledad hace vulnerable a las personas afectando a su salud física y mental. En el estudio de 2013 el 10,4% de las personas mayores de 64 años decía sentirse muy inseguras caminando a solas de noche por la calle donde vive. Alteraciones del sueño, depresión o baja autoestima son consecuencias habituales de la soledad en este grupo de edad. Si esta soledad ha sobrevenido recientemente por el fallecimiento de la pareja el riesgo aumenta.

La muerte del cónyuge obliga de por sí a tomar una serie de decisiones a las que, en algunos casos, se ha de añadir resolver asuntos de los que nunca se ocupó o apenas tiene conocimiento, porque siempre fueron resueltos por el ausente.

El mecanismo que actúa aquí es sencillo y trabaja con una rapidez sorprendente. Se inicia con el empobrecimiento del criterio del individuo como resultado del aislamiento físico o social de su entorno familiar y social, al privarle del intercambio de ideas y puntos de vista. La llegada de un abusador (por ejemplo, un familiar) en ese momento hace que la propia necesidad emocional favorezca la asunción de sus ideas, que se hacen propias. Finalmente, el individuo comienza a pensar con creencias prestadas en su deseo de búsqueda de apoyo emocional, colocándose en un claro escenario de riesgo al estar a merced del otro.

Una estrategia sencilla para aumentar la dependencia.

Si queremos hacer creer a una persona mayor que comienza a perder la memoria, con lo que hasta ese momento ha alardeado de no olvidar nunca un santo, un cumpleaños o el número de teléfono de todas las vecinas, una sencilla estrategia es cambiarle las gafas de sitio.

La persona de confianza que está en su casa, de forma continua pero no constante, tras aprender los lugares habituales donde la persona mayor las deja cuando no las usa, las cambia de lugar. Aquel, convencido de haberlas dejado en el lugar en donde insiste en buscarla, se frustrará cuando no las encuentre. “Afortunadamente” tiene a esa cuidadora o familiar que siempre las encuentra y que, con una sonrisa, le recuerda “qué haría si no estuviera allí”.

Manipular la dieta o las dosis de los tratamientos farmacológicos, provocando debilidad o somnoliencia, son otros mecanismos que son utilizados con el mismo fin.

¿Qué hacer si esto le está pasando?

Si descubre que se identifica con algunas de las estrategias que aquí se reflejan, si tiene la sospecha de que algo extraño está ocurriendo en su vida busque ayuda fuera de su entorno. Usted no debe someterse a nada que no desee. Si es usted un familiar o vecino que está observando conductas que limiten la libertad individual de la persona mayor comuníquelo a los servicios sociales o póngase en contacto con algún familiar del afectado. Desafortunadamente, en nuestro país el abuso a los mayores no es un asunto muy conocido, pero encontrar la opinión y ayuda de otras personas (médicos, psicólogos, asistentes sociales, vecinos, etc.) es el primer paso para romper el aislamiento en el que estas personas están sometidas. Si tiene alguna duda no dude en ponerse en contacto con nosotros.

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