Durante la década de los años 50, en España se edificaron un elevado número de viviendas con un máximo de cuatro plantas que carecían de ascensor. En aquel momento, la mayoría de los compradores o inquilinos eran personas jóvenes, que no tenían ningún inconveniente en subir las escaleras. Pero los años han pasado, y ahora nos encontramos con otro panorama. Existen cientos de miles de edificios de dos a cuatro plantas sin ascensor, generalmente situados en centros urbanos, en los que en su mayoría, los vecinos son personas de avanzada edad, y que solo pueden acceder a sus viviendas mediante las escaleras. El problema es que, muchos de ellos, comienzan o ya tienen problemas de movilidad, por lo que el simple hecho de bajar a por una barra de pan, se convierte en toda una aventura de escalada.
Si a esta situación se une la crisis que venimos padeciendo desde hace varios años, en la que el sector inmobiliario se ha llevado la peor parte, nos encontramos además, que este tipo de viviendas están infravaloradas. Diferentes estudios reflejan que el valor de un vivienda se incrementa en más de un 30% si cuentan con un sistema de elevación, lo que no sólo revaloriza el inmueble, sino además cumple con la norma UNE 170001-2 que supone un compromiso social con la igualdad de derechos y oportunidades de todas las personas con discapacidad o movilidad reducida.
Y para ello existe una solución que viene a solventar lo anteriormente expuesto. Se trata de la instalación de elevadores verticales, cuya principal característica es la gran adaptabilidad en su instalación, aprovechando huecos de escalera, patios interiores e incluso las fachadas exteriores.
Además, los elevadores verticales de cuentan con otras ventajas que incrementan su idoneidad como su bajo consumo, ya que aprovechan la fuerza de gravedad para bajar y para subir, por lo que utilizan poca energía comparándolo con un ascensor convencional. Pueden instalarse tanto en el interior como en el exterior. Tampoco necesitan un cuadro de máquinas, ni un foso, por lo que su mantenimiento anual es menor.
Por otro lado, la posibilidad de acceder desde tres lados diferentes y al tener el grupo de tracción integrado en la cabina, hace que los elevadores tengan una fácil instalación y son ideales para espacios reducidos, por lo que son idóneos en la rehabilitación de viviendas, debido a que no hay que hacer ningún cambio de estructura. Lógicamente, esto va en beneficio de los propietarios ya que el presupuesto es menor que si tuviesen que realizar la instalación de un ascensor, que implica una obra mayor.
Si bien es cierto, existen algunos detractores que consideran que estos aparatos tienen escasa velocidad, pero ello no se puede considerar una desventaja, ya que están diseñados para no más de cuatro alturas.

La Accesibilidad Universal se convierte en una pieza clave para el desarrollo igualitario de las personas independientemente de su capacidad. De esta forma, los elevadores son una solución integral para la movilidad, que garantiza a todas las personas, con independencia de su edad o condición física, una vida diaria con calidad. Es además una necesidad ante una sociedad más concienciada, que demanda mayor accesibilidad. La libertad de movimiento comienza en el propio hogar y de ahí se proyecta a todas partes.
Las leyes existen, lo que falta es el cumplimiento. De acuerdo a los requisitos de la Norma UNE 170001-1, aborda el tema de la Accesibilidad como la condición que deben cumplir los entornos, procesos, productos, así como los instrumentos y dispositivos para ser utilizables y aplicables en condiciones de seguridad, comodidad e igualdad, de la forma más autónoma y natural posible, por todas las personas y en particular, por aquellas que tienen alguna discapacidad. Por otro lado y complementando, la Norma UNE 170001-2 supone un compromiso social de la organización con la igualdad de derechos y oportunidades a todas las personas independientemente de sus capacidades.
En países como Alemania o Estados Unidos los elevadores ya son muy populares. El cambio de mentalidad en los españoles se está produciendo ya, asumiendo que el envejecimiento es una etapa vital más de la que hay que disfrutar.