El Espacio de Cultura Científica de la Universidad de Salamanca acoge hasta el 17 de mayo de 2015 la exposición ‘El cielo en llamas. Auroras boreales sobre Salamanca’. La insólita observación de auroras boreales que se produjo en varios momentos del siglo XVIII en toda Europa, incluyendo los países del sur, sirve como punto de partida para que el visitante reflexione sobre la historia de la ciencia y comprenda mejor el espectacular fenómeno natural que son las auroras.
“Normalmente no asociamos las auroras boreales con Salamanca, pero se llegaron a ver aquí”, señala Miguel Ángel Fuertes, investigador del Grupo de Geociencias Oceánicas de la Universidad de Salamanca y comisario científico de la exposición.
Ver una aurora polar depende de factores como la configuración del campo terrestre y el tipo de actividad solar que haya. A lo largo del siglo XVIII se dieron las circunstancias apropiadas para que el fenómeno no quedase reducido a las proximidades de los polos, como ocurre en la actualidad, sino que se llegase a observar en la península ibérica y en Italia.
En Salamanca se conservan registros, por ejemplo, los de Diego de Torres Villarroel, que realizó más de una publicación sobre la naturaleza de este fenómeno y sobre “qué tenía que hacer uno para protegerse de los efectos malignos que pudieran tener los vapores de las auroras”.
Precisamente, la exposición contrasta este tipo de visiones tradicionales y supersticiosas con los intentos de la ciencia por comprender el fenómeno. Para ello se remonta a Aristóteles, que hablaba de “aberturas en el cielo”. Por eso, entre las piezas de la exposición destaca un incunable del filósofo griego impreso en Salamanca.
Distintas visiones en función del desarrollo científico
El siglo XVIII fue una época de actividad solar máxima y eso hizo posible que se vieran muchas auroras en el Viejo Continente. “Es curioso cómo desde distintos países se intentó dar una explicación al fenómeno en función de cómo estaba estructurada la ciencia”. En Inglaterra y en Francia, las sociedades ilustradas intentaban explicar la naturaleza sin recurrir a la religión mientras que “en España todavía seguíamos anclados en la tradición aristotélica”. Por ejemplo, un pliego de cordel de Torres Villarroel da noticia de una de las auroras que se vieron en la península y “sigue hablando de teorías que casi son una copia literal de lo que dijo Aristóteles 2.000 años antes”.
Una segunda parte de la exposición se centra en el fenómeno de las auroras. Un vídeo muestra en qué consiste este fenómeno y un montaje de vídeos reales de auroras tomados en otros lugares sobre un perfil de la Salamanca actual permite ver cómo sería una aurora boreal sobre la ciudad, algo “hoy en día bastante improbable”. Además, una de las joyas de la exposición es el primer simulador de auroras boreales, que se fabricó en Francia a comienzos del siglo XX.
La exposición se completará con una serie de conferencias que tendrán lugar entre el 11 y el 15 de mayo en el Espacio de Cultura Científica de la Universidad de Salamanca, situado en la Hospedería Fonseca.
Fuente: Agencia dicyt
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