Los incendios forestales se han convertido en un desafío ambiental y económico cada vez más importante
En España arden de media cerca de 100.000 hectáreas de bosque y monte cada año en más de 12.000 incendios forestales. Esto lo convierte en el segundo país mediterráneo donde más superficie se quema, solo por detrás de Portugal.
Así lo recoge el informe anual de WWF «Arde el Mediterráneo, propuestas mediterráneas de WWF para la prevención de incendios forestales», elaborado conjuntamente por primera vez con las oficinas de WWF en Francia, Italia, Grecia, Portugal y Turquía.
En dicho informe, WWF propone un plan de acción que mejore la gobernanza, aborde las causas estructurales del territorio y combata el cambio climático, apelando a la responsabilidad compartida de toda la sociedad.
El fuego no entiende de fronteras
Cada año, arden de media 375.000 hectáreas en el mediterráneo, una zona donde los ecosistemas son especialmente vulnerables al cambio climático. De esa manera, el informe alerta de que muchos de los países de la parte norte del Mediterráneo comparten el mismo reto: afrontar una virulencia del fuego cada vez mayor, agravada por el cambio climático. Como consecuencia, hacen un llamamiento a los gobiernos a que unan esfuerzos en una Una Estrategia de Prevención de Incendios comunitaria
Cada año se producen en España una media de 12.000 incendios que arrasan con la superficie equivalente a 100.000 campos de fútbol (1 campo= 1 hectárea).
Más del 80% de la superficie total que se quema cada año en el continente europeo pertenece a Portugal, España, Francia, Italia, Grecia y Turquía. Sus montes arden año tras año una media de 375.000 hectáreas en más de 56.000 siniestros, con importantes daños ambientales y económicos y con un serio riesgo para las vidas humanas.
En esta lucha contra los incendios forestales, todas las personas pueden unir fuerzas firmando y apoyando la petición en ardeelmediterraneo.es
¿Por qué arden tanto estos países?
Los ecosistemas mediterráneos son especialmente vulnerables al cambio climático. Además, en el sur de Europa padecemos los efectos acumulativos de la despoblación rural, el abandono de usos tradicionales, la ausencia de gestión forestal, un caótico modelo de urbanismo y la arraigada cultura del fuego. Estos factores crean las condiciones perfectas para los grandes incendios forestales hayan dejado de ser un problema vinculado únicamente al verano.
En este escenario, para WWF la única estrategia eficaz para hacer frente a los incendios pasa por abordar las causas y apostar por una prevención real: reducir la alta siniestralidad y hacer el territorio menos inflamable y más resiliente al cambio climático.
Los incendios provocan cada año pérdidas irreparables en la naturaleza, y acaban con el hábitat de muchas especies: aves, mamíferos o anfibios para los cuales el bosque es su único hogar.
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El impacto de los incendios en el sur de Europa
Pérdidas ambientales: Los incendios forestales afectan a unas 500.000 hectáreas de media cada año en Europa, de las cuales unas 375.000 hectáreas corresponden a los países del arco norte del Mediterráneo. Sin embargo, cada pocos años, la superficie quemada se dispara en esta región: cada cinco años asciende a unas 700.000 hectáreas. En 2017 ardieron, solo en el Mediterráneo, cerca de 900.000 hectáreas, una extensión equivalente a la superficie total de Chipre, y la cifra más alta registrada desde 1985. Esta superficie quemada cada año amenaza la excepcional biodiversidad del Mediterráneo en una medida que debe ser evaluada con detalle: áreas protegidas quemadas, destrucción de hábitat de interés, especies de interés afectadas, emisiones de CO2 emitidas a la atmósfera, impactos en los balances hidrológicos y en la calidad del agua o la pérdida irreparable de tierra fértil.
Pérdidas humanas: Desde 2000 a 2016 perdieron la vida 488 bomberos y civiles en Europa, lo que supone unas 30 personas al año. Solo en 2017 y 2018, murieron 225 personas entre Portugal, Grecia y España. Los nuevos incendios han demostrado ser muy letales, incluso cuando los países son conscientes de las condiciones de peligro y disponen de potentes mecanismos de extinción.
Pérdidas económicas: En la actualidad los incendios representan unas pérdidas de 3.000 millones de euros al año para el conjunto del continente. Se estima que para 2070- 2100, bajo un escenario de aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, el impacto económico de los incendios en Grecia, España, Francia, Italia y Portugal pueda alcanzar los 5.000 millones de euros al año.[/tab] [/tabs]
Un precio demasiado alto
En 2017, no solo se sufrieron pérdidas ambientales y materiales a manos del fuego, las víctimas que hubo en Portugal y España en 2017 más las de Grecia del año 2018 ya suman un total 225 víctimas mortales.
La creciente concienciación ciudadana, el progresivo abandono del medio rural y la mayor persecución del delito han logrado reducir el número de incendios en todos los países mediterráneos. De media para la región, entre 2010 y 2017 ha disminuido en un 22% el número de siniestros respecto a la década 1990-1999.
Sin embargo, los más de 56.000 siniestros que de media se producen al año siguen siendo una cifra desorbitada. Teniendo en cuenta que entre el 90 y el 99% de los incendios en el Mediterráneo responde a causas humanas, para WWF «los gobiernos deben aspirar a una reducción más contundente. Para ello urge incrementar los esfuerzos por conocer las causas y las motivaciones que hay detrás de quien prende, ya sea de forma negligente o intencionada».
Los incendios forestales se han convertido en un desafío ambiental y económico cada vez más importante.
Fuente: WWF España. © Texto: 2019, WWF/Adena.