25N – No más violencia machista. ¡Ni una menos!
La Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España -UDP se une a la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
Con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres, desde el movimiento asociativo de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España UDP, expresamos nuestra indignación y dolor por las 41 mujeres asesinadas por la Violencia de Género a lo largo de este 2020. Ya son 1.074 mujeres víctimas mortales por Violencia de Género desde el 1 de enero de 2003 hasta el día de hoy.
Una violencia que se ceba con las mujeres y niñas particularmente vulnerables. En el caso de las mujeres mayores, al factor género se suma el factor edad, lo que las convierte en más vulnerables ante la violencia patriarcal y el aislamiento social, especialmente por parte de sus parejas.
En la población mayor de 65 años, la violencia de género dentro de la pareja está especialmente invisibilizada y en muchas ocasiones normalizada.
En este sentido, poco más de la mitad de las mujeres mayores de 65 años que han sufrido violencia física, sexual o emocional por parte de alguna pareja ha denunciado o buscado ayuda formal o informal frente al 85,6% de las de 16 a 64 años, lo que revela que las mujeres mayores «ocultan» en mayor medida la violencia sufrida, según la última Macroencuesta de Violencia contra la Mujer, elaborada por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género.
El último asesinato causado por la Violencia de Género en lo que va de año, una mujer de 84 años, asesinada presuntamente por su cónyuge el pasado 8 de noviembre en Sevilla, es otra mujer mayor víctima mortal tras años de violencia silenciosa en la que “no constan denuncias previas por violencia de género contra el presunto agresor”.
La crisis sanitaria y social causada por la Covid-19 también está agravando, si cabe más, las situaciones de maltrato hacia las mujeres. Las restricciones a la libertad de circulación, la obligación de permanecer en el domicilio junto con sus agresores, la dificultad de acceder a muchos recursos de apoyo, la brecha digital especialmente en zonas rurales, la infantilización o el Edadismo a las que son sometidas socialmente, así como la dificultad en el acceso a redes formales e informales de apoyo, entre otras circunstancias, se han intensificado en este año.
Frente a la Violencia de Género: sensibilización y formación
Compartiendo nuestro compromiso con la mejora de la calidad de vida de todas las personas –especialmente de las personas mayores- y nuestra responsabilidad firme contra el abuso y maltrato, como organización de personas mayores, reivindicamos la perspectiva de género en la actuación y prevención en los malos tratos y abusos a personas mayores.
Este año 2020 y ya son 17 años, seguimos llevando a cabo, el Programa de sensibilización, difusión y prevención de los malos tratos y el abuso de las personas mayores, con una perspectiva de género en los malos tratos y abusos a personas mayores.
Es necesario y urgente que la sociedad sea consciente de su papel como agente fundamental de la prevención y erradicación de los malos tratos, y en especial de la Violencia de Género, que sea consciente de que este problema social nos concierne a todas y todos.
Por ello, este año en UDP hemos puesto en marcha desesperanzadevida.org un nuevo indicador social que calcula de manera simbólica, los años de “Desesperanza” que puede vivir cualquier persona, al sufrir situaciones de maltrato y abusos, por el único hecho de ser mayor o pertenecer a un colectivo más vulnerable, como es el caso de las mujeres mayores.
Desde UDP consideramos que la mejor forma de prevenir es conocer la existencia del maltrato a la persona mayor y fundamentalmente el maltrato que se produce a las mujeres mayores. Para ello es necesario:
- Incrementar las acciones de divulgación, sensibilización y prevención de las situaciones de malos tratos y abusos a personas mayores y a mujeres mayores en particular.
- La realización de campañas y acciones dirigidas no solo a la concienciación de la sociedad, sino también hacia las y los profesionales que trabajan o trabajarán en un futuro inmediato de forma habitual con personas mayores.
- Al propio colectivo de personas mayores, en especial a ellas -las mujeres mayores- para que conozcan todos los aspectos relacionados con esta situación, para que no oculten las situaciones complejas que viven día a día y sepan y conozcan que hay medios para poder ayudarles.
- El abordaje de la violencia de género en mujeres mayores de 65 años requiere un enfoque específico, tanto en lo que respecta a su proceso de concienciación como víctimas, como a la información sobre sus derechos y los recursos de protección y apoyo disponibles.
- La orientación de las políticas públicas y los recursos de atención a las víctimas (alojamiento, tratamiento psicológico, asesoramiento jurídico, ayudas económicas…) también deben incorporar una perspectiva de edad, adaptándose al público objetivo, a la diversidad cultural y a la situación local (ámbito rural, semi-urbano, grandes ciudades, etcétera).
- Es necesario que en los espacios y centros donde acude la población mayor tomen conciencia de esta realidad y se impliquen en la erradicación de cualquier forma de violencia contra las mujeres, alejándose del modelo tradicional, estático y machista, y potenciando una visión de la población mayor dinámica, cambiante y digna de ser bien tratada en cualquier momento de su vida.
- Diseñar e implementar medidas que contribuyan a frenar la brecha digital, que faciliten el acceso universal a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), promoviendo su conocimiento y usabilidad por parte de los grupos sociales más vulnerados y desfavorecidos entre los que están las mujeres mayores.
- Incorporar medidas que contribuyan a paliar y revertir las pautas sociales y culturales vinculadas a estereotipos edadistas, de género y patriarcales en todos los ámbitos y sectores sociales, poniendo especialmente el foco en los planes educativos y de promoción y fomento del empleo.
- Apoyar y sostener a las entidades sociales que promueven el cambio social, apoyándolas y dotándolas de recursos suficientes para que puedan continuar con su labor de denuncia, sensibilización y protección de las mujeres en especiales situaciones de vulnerabilidad.
